lunes, 30 de mayo de 2016

10 claves para planear un texto de periodismo narrativo según Leila Guerriero


10 claves para planear un texto de periodismo narrativo según Leila Guerriero

Buscar la excelencia tanto en el contenido como en la forma de la información, fue una de las principales lecciones de la primera jornada del Taller de periodismo narrativo para la información cultural, que conduce la cronista argentina Leila Guerriero como parte del Seminario Nuevas Rutas para el periodismo cultural 2.

“Con las palabras debemos lograr un ritmo y un tono que esté enredado con el contenido del texto. La forma es parte de la información en el periodismo narrativo”, dijo.

La necesidad de hacer un trabajo de reporteo arduo y de plantear una estructura sólida antes de comenzar a escribir, fueron los temas centrales de la primera sesión del Taller de Periodismo Narrativo para la Información Cultural.

La ganadora del Premio Nuevo Periodismo CEMEX+FNPI en 2010, aseguró que tener claridad en el punto de vista en el momento de armar una historia es fundamental para todo periodismo, pero en especial para el narrativo.

“Si saben qué es lo que van a contar, pueden establecer las bases sólidamente para lo que van a hacer. En el periodismo narrativo cada frase debe estar al servicio de la historia”, dijo.

Cuatro reflexiones sobre el papel del periodista
Leila habló también sobre el rol del periodista ante un trabajo narrativo.  


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TAMAÑO UNA CUADRA DE LARGO Y 25 METRO DE ANCHO
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Las siguientes son algunas de sus reflexiones sobre las actitudes deseables al abordar una investigación:
1- “Hay que buscar la excelencia en la forma, pero además en la ética: no ser arbitrario, buscar siempre el equilibrio, no ejercer la venganza del periodista hablando mal de un entrevistado o cosas así”.
2- “¿Cómo saber cuándo ya está listo tu texto? Cuando ya hiciste todo lo que pudiste para explicarle al lector lo que quieres decirle”.
3- “Cuando estás con un entrevistado nada es personal. No se juegan antipatías o simpatías, ni venganzas. Lo que reina es la historia. Aún si está escrita en primera persona. La historia siempre está por delante”.
4- “No vayan con la idea de ir a confirmar un prejuicio. Hay que hacer un enorme reporteo previo para saberlo todo de la persona, pero actuar como si no supieras nada. Uno no debe ponerse en el rol de periodista policía. Recuerden que el ser humano puede cambiar de opinión. Ser curiosos, pero no ser ignorantes”.

10 claves para considerar antes de escribir un texto

Las siguientes recomendaciones son una síntesis de los principales aprendizajes del primer día del taller. Van acompañadas de citas textuales pronunciadas por Leila Guerriero.

Tener bien claro el punto de vista: “Deben ser dueños del material. Si la historia no está clara para ustedes, tampoco lo será para el lector. Esto les permitirá tener una voz autorizada. El objetivo es que el lector no esté cada tres minutos preguntándose de qué va la historia”.

Someter el arranque del texto a una revisión intensiva: “Cuando uno tiene un arranque que le gusta mucho, debe someterlo a muchas preguntas. Hemingway decía que hay que matar a los queridos. En el periodismo narrativo hay que estar dispuestos a matar incluso lo que más nos gusta”.

Hacer un reporteo tan arduo que el lector no lo note: “Si hacemos las cosas bien tendremos recopilado más de lo que podremos publicar. El 5% es el texto que el lector lee, pero eso flota y se sostiene por el 95% de cosas abajo que no se ven. El reporteo debe ser exhaustivo para lograr una voz autorizada”.

Tener cuidado con las anécdotas de los entrevistados: “A veces las anécdotas nos pierden. Si nos vamos encantados con el anecdotario, a veces no tenemos nada. Son difíciles de meter en un relato. Son tan contadas varias veces que a veces no retratan al personaje sino a la leyenda que cuentan de sí mismos”.

Entretejer la forma y el contenido del texto: “El periodismo narrativo es el reino de la forma, pero no solamente de eso. No hay que olvidar que es periodismo finalmente. La forma es una misma cosa que el contenido”.

Evitar explicaciones reduccionistas: “Las preguntas del periodismo deben estar respondidas, pero no necesariamente en el arranque. El porqué nunca puede ser una respuesta reduccionista. Siempre hay una serie de causalidades, muchas”.

Subordinar la estructura a la intención informativa: “En la edición es muy importante la búsqueda del equilibrio. No puedes hacer pasar al personaje como un loco o loca, debes mediar. Si vas con un prejuicio, solamente vas a encontrar esas cosas”.

Evitar caprichos narrativos injustificados: “El arranque es un tirano maravilloso. Por eso es tan importante que sea muy planeado y que no sea caprichoso. El inicio debe establecer las bases de todo el texto”.

Planear el peso específico del inicio y el final: “El principio tiene un peso específico muy fuerte. Va a definir todo lo demás. Igualmente, todo lo que uno ponga en el final tendrá un peso mayor que todo lo demás. Yo no me siento a escribir nunca si no tengo la frase de arranque. A partir de ahí, la estructura la voy encontrando”.

Hacer un trabajo minucioso de montaje: “Para explicar mi labor periodística, yo siempre digo que hago el equivalente a un documental de cine, pero con palabras. Las crónicas y perfiles son una tarea minuciosa de montaje”. 


Autor  Jorge Tirzo

recomendaciones de la cronista argentina Leila Guerriero

Instrucciones para escribir una crónica

Como el que mucho abarca poco aprieta, termina por no ser ni novelista ni cuentista ni cronista ni poeta, por haber querido ser todas esas cosas a la vez. El escritor compulsivo se levanta y se sienta, mira la hoja o la pantalla en blanco y espera alguna señal del más allá. El sismógrafo está quieto; nada parece estar vivo en su interior. Al fin una vocecita le dice: “empieza así: como quieres hablar de la crónica usa una palabra que tenga que ver con lo cronológico, con el tiempo, por ejemplo: un escritor crónico”. Y así, el escribidor empieza: Un escritor crónico… Y sigue. Lo que importa es empezar, después una frase lleva a otra y se termina el primer párrafo.

Cuando uno tiene por oficio escribir, se sienta y siente su estado de ánimo. El ánimo le dice que ese día está novelista (y empieza un capítulo), o está cuentista (e imagina una historia), o está poeta (y un primer verso nace de la nada), o está articulista (y el artículo sale, frase por frase). La novela, el cuento, la poesía, el artículo, son géneros literarios sentados. Nunca he sido poeta, pero a veces estoy poeta. Sin embargo nunca se puede estar cronista; para ser cronista hay que salir, pues uno no puede sentarse a escribir una crónica de la nada. La crónica exige pasar mucho tiempo de pie, o en el camino, en la calle, mirando, averiguando, apuntando. Para quienes practican los géneros literarios sentados el genio está en las nalgas: en la capacidad de aguantar ahí quietos, en el asiento, sin levantarse, y pulir, cambiar, mejorar, consultar diccionarios. Pero para practicar la crónica el genio está en los zapatos.

Quien quiera ser buen cronista tiene que andar a pie, y tener buenos ojos, buenas orejas, y desarrollar ese otro órgano que los buenos cronistas comparten con algunos insectos y con la televisión: las antenas. El cronista debe tener antenas para ver —como ve el bastón del ciego— lo que se nota sin verse, y antenas para detectar y sentir donde están las historias. El cronista tiene un lema que en español puede decirse con siete monosílabos: si no se va no se ve. El cronista tiene que ir a ver para empezar a apuntar. El cronista tiene que ir porque el cronista es testigo y lo que escribe consiste en dejar un testimonio. El cronista testifica que tal cosa ha sucedido, efectivamente, porque la vio con sus ojos, o porque estuvo hablando con quienes la vieron y recorrió los mismos sitios donde aquello ocurrió.

Solo después de haber ido a ver, a pie y con ojos y con orejas y con antenas, el cronista también necesita —como el poeta, el novelista— sentarse en el asiento y tener buenas nalgas. Comprimir en palabras el relato de lo sucedido, en un orden no necesariamente cronológico, pero sí que resulte ordenado en su cabeza y en la cabeza del lector. El cronista se sienta a traducir su experiencia mental, a las palabras bien escogidas de su lengua, en nuestro caso, del idioma español. Y en ese momento usa los recursos de los géneros sentados —novela, cuento, artículo, poema— de tal manera que lo que vio en la calle, lo que averiguó oyendo y preguntando, se transcriba en palabras con gracia, con recursos aprendidos de la lectura y del ejercicio insistente de la escritura.
El cronista, después de mucho caminar, de mucho ver y oír y preguntar, se sienta a escribir. Y ahí no debe oír una voz interior, como el novelista, ni atender a una música secreta, como el poeta, sino seguir los límites de la crónica, que no son otros que los de la verdad (jamás mentir) y los de la canallada (nunca contar lo que no puede ser contado, porque viola la intimidad o la dignidad de las personas). Y nada más; eso es todo; así de fácil. Así de difícil.

AUTOR 
Héctor Joaquín Abad Faciolince es un escritor y periodista colombiano,

consejo para una buena crónica




Veamos a continuación 10 consejos de Angulo: 

  1. En primer lugar hay que salir a la calle a buscar historias y personajes.
  2. Prestar atención al entorno, a lo que cuenta la gente y a cómo lo cuenta.
  3. Observar para poder contar algo y, desde luego, querer contar algo.
  4. Para escribir en crónica hay que documentarse y también hay que reportear. Otra cosa es montarse un ensayo más o menos lúcido, según el bagaje de cada cual, o un relato autobiográfico.
  5. Recomendaría a al principio optar por la tercera persona y desaparecer técnicamente todo lo posible del relato.
  6. Es básico leer mucho: ficción y no ficción. Y fijarse, claro. Prestar atención no solo a las historias y argumentos, sino a las estrategias narrativas. Educando un poco la mirada, todos podemos detectar algunas de las herramientas discursivas habituales de los cronistas. Cómo alternan escenas y diálogos, por ejemplo, cómo emplean la descripción, cómo tratan siempre de presentar un conflicto argumental para que el texto pueda avanzar; cómo emplean o no las metáforas, las analogías y los símbolos; cómo generan tensión o cómo emplean la ironía, por ejemplo.
  7. Y después escribir, imitar esas estrategias que se hayan percibido en otras historias.
  8. Escribir mucho, siempre, a diario, para ir adquiriendo primeramente destrezas.
  9. Revisar lo escrito pasados unos días, autoeditarse una y otra vez, dejando pasar el tiempo, para tomar perspectiva sobre lo escrito.
  10. Contar con un personal training. Ahí es donde cumplen una buena función los talleres de crónica y las buenas clases de redacción periodística de las universidades.  



AUTORA

María Angulo Profesora de  Periodismo de

 investigación UNIVERSIDAD DE 

ZARAGOZA MARZO DE 2016


CONSEJOS PARA HACER UNA BUENA CRÓNICA







La característica principal de la crónica es la intimidad. La crónica es una forma de vivir la vida y la escritura. Es salir a la calle, hacerse permeable, transparente a la vida que nos rodea, es vulnerabilidad absoluta anta la vida. Y es escribir desde adentro de la piel. Es caminar y vivir y luego cronicar. Es colocarse en una condición de riesgo, de vulnerabilidad emocional, de rabia.
  1. Hay que hacer mucha lectura previa sobre el tema. Las preguntas iniciales deben tener respuestas muy abiertas. Se debe elegir desde qué punto se va a vivir, desde la perspectiva de quién. Cronicar es meterse en la piel del otro: ése es todo el esfuerzo.
  2. La prisa en la reportería es totalmente contraproducente. Mientras más tiempo se invierta en una entrevista, siempre será mejor. Las entrevistas son básicas. Toda entrevista es un encuentro erótico. Hay que “encontrarse” con la persona, tiene que haber seducción, coqueteo, para que diga lo que no le diría a los demás.
  3. El cronista tiene que exponerse a las cosas que pasan en el lugar al que llegó. Debe caminar para conocer los problemas.
  4. La soledad es una aliada del cronista, así como las situaciones de desorientación, vulnerabilidad y desesperación.
  5. Hay que reportear duro. Ubicarse donde pasen cosas que a los lectores les gustaría leer.
  6. Hay que ser muy ambicioso. La crónica es muy exigente: hay que desarrollar todas las facultades, todos los sentidos. Manejar un buen vocabulario, nombres para las cosas, para los colores. Hay que tener un buen repertorio de verbos, porque el verbo es acción. Cada frase debe dar información, cada frase debe tener un verbo. Cada frase debe describir una acción. Cada frase debe llevar a otra. Tiene que tener ritmo, movimiento, buena puntuación. Desarrollar trucos para mantener la atención del lector. Cada palabra vale oro. Hay que meter sensaciones, buscar adjetivos fuertes y verbos activos.
  7. Hay que transformar las estadísticas y los datos en algo divertido (A los lectores les interesan los números muy grandes o muy chiquitos, los demás les pasan de largo).
  8. Hay que permitir a los lectores que participen de la nota, permitirle al lector que “esté” en el lugar de quien narra, que “entre” en lo que se cuenta.
  9. Se debe pensar siempre en el arranque y el final, así se hace más fácil escribir la crónica. Pensar en el final es preguntarse a dónde va la nota. Si la crónica es sobre un viaje, a dónde queremos llevar al lector.
  10. Hay que dedicar mucho tiempo a pulir la entrada. Que no falte ni un detalle ni sobre ni una palabra. La entrada engancha, anuncia de qué va el texto o la tónica. 
  11. Establece el clima del texto, el ritmo y la dimensión arquitectónica con el resto del texto.
  12. La salida se debe preparar al mismo tiempo que la entrada. Debe ser un cambio de tono. No hay que introducir a un personaje nuevo. Se puede retomar un personaje anterior.
  13. El largo de una crónica lo determina la carga emocional de la historia: un tema frívolo no da la misma extensión que uno trágico. Antes de poner a escribir siempre hay que tener la idea clara de para cuánto da el texto. Tener la capacidad de contar algo que no pensaste que fuera posible.
  14. Una crónica no es lo que dijeron, si no los personajes: cómo son éstos. En una crónica lo que nos interesa son los personajes.
  15. La crónica es una serie de subjetividades que las dan los olores, los sabores, los gritos, los murmullos, los sonidos...
  16. Después del primer reporteo hay que preguntarse cuál es mi nota, qué tiene de nuevo, cuánto ha cambiado la situación para que sea interesante, cuáles son mis personajes.
  17. Para vender una crónica a los editores:

  • Presentar lo nuevo
  • Una frase que resuma el trabajo. Tiene que ser breve, misteriosa y novedosa
  • Usar palabras específicas que mantengan la claridad de la presentación
  • Hacer que el editor se ría, aunque sea una nota trágica.
  • Que dé ganas de leerla. Seducirlo.
  • Usar contrastes.
 autor
 Alma Guillermoprieto, cronista de raza editora de la sección Ciudad del diario Perú.21,máster en Periodismo Digital, directora de www.clasesdeperiodismo.com,

miércoles, 25 de mayo de 2016

Empresas que no modifican el logo



         

Vivimos en un mundo de cambios de imagen, diseños  en todos los ámbitos de la vida .  Sin embargo existen varias empresas  mundiales que no practican el cambio de imagen de su logo, Ni en lo mas mínimo.  Tal es el caso de :   Chevrolet, Ford, General Electric




Por su puestos logos  descritos sufren alguna modificación en cuanto el color pero  la línea de su composición,    el dibujo  continúa siendo la misma.

En  cuanto a Venezuela  tambien existen marcas muy renuentes a un cambio de imagen brusco entre ellas la Harina Pan,  Venevisión y muchas otras que no   promueven el cambio.








Las razones pueden ser

Perder el empoderamiento,   ya que al público no le agradó el cambio  de la imagen.  


A esto se les une al gasto que conlleva  la impresión de una nueva  imagen.   

Aumentar  la  publicidad  para dar  a conocer el nuevo logo.





Hay empresas  que   cambian su imagen y en nada les afecta siguen  en su carrera de éxitos 










La Fiat  cambia   demasiado  su logo de letras a símbolos  mas simples...

Resultado de imagen para fiat  logos

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autor Libertad escrita 



lunes, 16 de mayo de 2016

Cambio de imagen


El cambio de logo, en publicidad, sí importa


Cuando se habla de logotipos en publicidad los cambios son inevitables y, a menudo, necesarios. Y es que el cambio de logo hace que la compañía o la marca adopte una nueva dirección. Por ello, en un mundo constantemente cambiante, las empresas están obligadas a mantenerse al tanto de las nuevas tendencias para mantener sus ventas y ser competitivas. Así, la decisión de modificar un logotipo puede venir cuando la empresa ya no encaja en el mercado, cuando un aspecto del diseño ya no representa bien a la empresa o cuando una compañía simplemente está comenzando una nueva era y buscando una nueva dirección.
El logotipo identifica la imagen de una empresa o de un producto a través del uso de un símbolo, una marca o una señal. La apariencia de un logo puede ser, además, tan importante como su significado. Por ello se debería pensar en el logo como la primera impresión que va a causar una marca o, incluso, para hacerlo más claro todavía, se debería pensar en el logo como si fuera una persona. Así, puede resultar complicado recordar el nombre de una persona pero sí es más fácil, pasado un tiempo, recordar su imagen o la apariencia que ésta tuviera.
Por ello, tener un logo distintivo o efectivo es muy importante. El logotipo se utiliza básicamente para promover el reconocimiento público instantáneo de una marca en cuestión porque lo que estos aportan es personalidad a dicha marca. Y es que, a primera vista, el logo puede transmitirnos el carácter de la compañía. Si pensamos por ejemplo en el logo de Disney, éste nos parece mágico y nos da la sensación de que se trata de una marca posicionada en torno al entretenimiento. Por otro lado, cuando un consumidor ve los famosos arcos dorados piensa inmediatamente en McDonald's.


Uno de los casos más recientes y más comentados con respecto a un cambio de logo fue el de Microsoft el pasado mes de agosto. El nuevo logotipo representa el comienzo de una nueva era, según declaraba la propia empresa en su blog oficial. Y es que se supone que el nuevo logo es la representación de todos los productos que ofrece Microsoft en uno solo a la vez que se mantienen los valores de diseño de la marca. En este sentido, el cambio es muy importante para esta empresa porque de esta forma se simboliza el crecimiento de Microsoft hacia una nueva dirección y la reimaginación de su identidad, algo que le vendrá muy bien para empezar a diferenciarse de su principal competidor, Apple, que sigue pasando su paleta de colores en la escala de grises mientras que Microsoft ha apostado por una nueva imagen mucho más colorida.
Aunque el logotipo de Microsoft ha cambiado ya varias veces a lo largo de todos estos años, es con el nuevo cuando la compañía ha decidido anteponer el símbolo al nombre de la marca. En el siguiente vídeo les mostramos todos los detalles de este cabio:  cambio logo microsoft




Es que en el mundo de los logotipos los cambios son muy importantes porque permiten a las empresas mantener su personalidad única por encima de la competencia. Además, el cambio es efectivo cuando es el resultado de la expresión visual de la estrategia de la marca y se emplea para incrementar la lealtad y el recuerdo por parte del público objetivo.

 AUTOR
www.marketingdirecto.com/anunciantes-general/anunciantes/el-cambio-de-logo-en-publicidad-si-importa/